...sin antes decirme si te veré por acá
Cuando llamaste hace unos días, mi ego se derritió y volví a llorarte. Aquella timbrada con la que amenazas y por la que esperé meses llegó. Y llegó tan solo para decirme que deseabas aclarar las cosas y que planeabas nunca más volver. Quizás, el peor temor que esperabas se cristalizó y volví a quererte, te quiero. El otro temor que esperabas viene tomando forma, me refiero al hecho que el tiempo nuevamente gana la partida y te olvido. Dijiste: "Si quisiera en solo una timbrada, sé que tu volverías"; pero no contaste que ha pasado casi un año y mi amor, cual planta desamparada, ha pasado hambre y sed; ha hibernado para no morir, se ha vuelto cáctus, se ha vuelto mala hierba, viviendo solo por vivir. Voy a almorzar, antes te timbraré, te mensajearé. Algo me dice que estarás por la ciudad (quisiera tocar tu puerta y verte una vez más). Recalentaré la comida guardada y haré la siesta para soñarte un poco antes de que vuelva a despertar. Hasta más tarde. -@tayiel